Raíces profundas. Carácter irrepetible.
En Casa La Rad, la edad del viñedo no es una cifra técnica, sino una fuente de carácter.
Las vides viejas, con sistemas radiculares profundamente desarrollados, producen de forma natural menores rendimientos y una maduración más equilibrada.
El resultado no es potencia, sino precisión, textura y complejidad.
el lenguaje del tiempoCon el paso de las décadas, la vid regula su vigor, reduce su producción y concentra su energía en menos racimos.
Esta autorregulación natural genera uvas de mayor intensidad aromática y estructura más refinada.
No es una cuestión de edad, sino de equilibrio.
La finca integralTodos los vinos de Casa La Rad son 100% de cosecha propia, lo que significa que cada uva procede exclusivamente de viñedos de nuestra propiedad.
Esta continuidad entre tierra y bodega permite decisiones guiadas por la naturaleza del viñedo, no por la necesidad de abastecimiento.
Una visión que perduraLas primeras vides de las cotas más altas fueron plantadas en 1974 por Gonzalo Rojas, impulsado por la intuición —poco común en Rioja en aquel momento— de que la altitud podía definir un nuevo estilo de vino.
Tras su inesperado fallecimiento en 1982, su hija Alicia continuó el proyecto, preservando no sólo las viñas, sino la visión que les dio origen.
Hoy, esas mismas vides expresan una complejidad que sólo el tiempo puede otorgar.
Diversidad como herramientoLa finca alberga tanto las variedades tintas históricas de Rioja —Tempranillo, Garnacha, Mazuelo y Graciano— como un conjunto singular de variedades blancas clásicas.
Esta diversidad no responde a una lógica de volumen, sino de selección: distintas parcelas, distintas expresiones, distintas herramientas para el ensamblaje.
Cada variedad encuentra su lugar donde mejor puede expresar el paisaje.
el ingrediente más sutilUna característica definitoria de estos vinos es su capacidad para captar la esencia de su entorno.
Matices aromáticos de hierbas silvestres, flores secas, notas de bosque y una mineralidad distintiva reflejan tanto la edad del viñedo como el entorno prístino en el que prospera.

