Una finca inmensa.
Una producción deliberadamente limitada.
Casa La Rad es una de las fincas vinícolas más extensas de Rioja.
Pero aquí, la escala no impone volumen.
La extraordinaria diversidad de altitudes, orientaciones y suelos nos permite algo mucho más raro: elegir.
Seleccionar parcelas. Ajustar decisiones. Elaborar cada vino desde la precisión, no desde la necesidad.
En una finca así, la grandeza no reside en cuánto se produce, sino en cuánto se puede afinar.
La Toscana riojanaValle de Ocón, Casa La Rad se despliega en un territorio de relieves suaves, horizontes abiertos y luz cambiante. Un paisaje sereno en apariencia, pero lleno de matices: lomas onduladas, bosques dispersos, viñedos que emergen entre campos y monte bajo.
Aquí, la belleza no es un artificio ni una construcción estética. Es la expresión natural de un entorno vasto, intacto y silencioso.
Un lugar donde la viticultura convive con la naturaleza en su escala más amplia.
Un paraíso vitícolaLos viñedos cubren 112 hectáreas del terreno de Casa La Rad —solo el 14% de la superficie total— y muestran un desnivel de 150 metros entre las cotas más bajas y las más altas..
En la parte más alta de estas parcelas, a 675 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el venerable bloque "Casa de La Rad ", que alberga 23 hectáreas de Garnacha, Malvasía y Viura plantadas en 1974 y 1975. La edad media del viñedo en la finca supera los treinta años.
EcodiversidadEl paisaje singular de Casa La Rad, definido por elevaciones y orientaciones diversas, da lugar a una notable diversidad de terruños.
Desde los suelos aluviales, arcillosos y calizos de la cuenca del Ebro hasta las zonas más rocosas y ricas en hierro de las áreas montañosas de la finca.
Esta compleja interacción entre suelos, altitudes, variedades de uva y ecosistemas naturales configura el carácter de la propiedad.
Pero la verdadera complejidad de Casa La Rad se aprecia donde más importa: en su copa.

