Un paisaje en capas

Terruñ0

En Casa La Rad, la altitud no es solo una cifra, sino una fuerza silenciosa que moldea el vino.

A medida que la finca asciende desde el valle hacia las laderas, cambian los suelos, la exposición y el ritmo de maduración. Cada zona imprime su propia expresión: estructura, frescura, tensión, profundidad.

Aquí, el vino nace de la diversidad.

Las cotas bajas

En las zonas más cercanas al valle, los suelos más profundos y frescos favorecen vinos de textura envolvente y estructura serena.

Aquí, la fruta se expresa con amplitud y equilibrio.

Las cotas medias

A medida que la finca se eleva, los suelos se vuelven más ligeros y pedregosos. La vid encuentra un entorno de mayor tensión natural.

Los vinos ganan precisión, energía y definición aromática.

Las cotas altas

En las parcelas más elevadas, la exposición al viento, la luz y los suelos más minerales ralentizan la maduración.

El resultado son vinos de frescura vibrante, perfil refinado y notable potencial de guarda.

Donde el paisaje se vuelve vino.

Cada cota, cada orientación, cada suelo…

Todo encuentra su lugar en el paladar.