Un viñedo antiguo con cubierta vegetal natural a principios de primavera en Casa La Rad.

Un paisaje en capas

Terruñ0

En Casa La Rad, la altitud no es solo una cifra, sino una fuerza silenciosa que moldea el vino dentro del paisaje de Rioja Oriental.

A medida que la finca asciende desde el valle hacia las laderas, cambian los suelos, la exposición y el ritmo de maduración.

Cada zona imprime su propia expresión: estructura, frescura, tensión, profundidad.

Aquí, el vino nace de la diversidad.

Viñas en espaldera en un suelo arcilloso y rocoso en Casa La Rad, en la Rioja Oriental.
Las cotas bajas

En las zonas más cercanas al valle, los suelos más profundos y con mayor retención hídrica favorecen vinos de textura envolvente y estructura serena.

Aquí, la fruta se expresa con amplitud y equilibrio.

Viñas viejas cultivadas en vaso con cubierta vegetal natural en Casa La Rad, en la Rioja Oriental.
Las cotas medias

A medida que la finca se eleva, los suelos se vuelven más ligeros y pedregosos. La vid encuentra un entorno de mayor tensión natural.

Los vinos ganan precisión, energía y definición aromática.

Las cotas altas

En las parcelas más elevadas, la exposición al viento, la luz y los suelos más minerales ralentizan la maduración.

El resultado son vinos de frescura vibrante, perfil refinado y notable potencial de guarda.

Donde el paisaje se vuelve vino.

Cada cota. Cada orientación. Cada suelo.

Todo encuentra su lugar en el paladar.

Viña vieja de malvasía cultivada en vaso en Casa La Rad, en la Rioja Oriental.