Un paisaje en capas
Terruñ0En Casa La Rad, la altitud no es solo una cifra, sino una fuerza silenciosa que moldea el vino.
A medida que la finca asciende desde el valle hacia las laderas, cambian los suelos, la exposición y el ritmo de maduración. Cada zona imprime su propia expresión: estructura, frescura, tensión, profundidad.
Aquí, el vino nace de la diversidad.
Las cotas bajasEn las zonas más cercanas al valle, los suelos más profundos y frescos favorecen vinos de textura envolvente y estructura serena.
Aquí, la fruta se expresa con amplitud y equilibrio.
Las cotas mediasA medida que la finca se eleva, los suelos se vuelven más ligeros y pedregosos. La vid encuentra un entorno de mayor tensión natural.
Los vinos ganan precisión, energía y definición aromática.
Las cotas altasEn las parcelas más elevadas, la exposición al viento, la luz y los suelos más minerales ralentizan la maduración.
El resultado son vinos de frescura vibrante, perfil refinado y notable potencial de guarda.
Donde el paisaje se vuelve vino.Cada cota, cada orientación, cada suelo…
Todo encuentra su lugar en el paladar.

